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miércoles, 27 de mayo de 2009

COREA DEL NORTE ...nada más que hacer.

No hay nada que hacer. La decisión de Corea del Norte de realizar su segunda prueba nuclear el lunes puede llevarnos a consecuencias indeseables, si Corea del Sur y Japón concluyen que ya nada más se puede hacer para desnuclearizar a Pyongyang. Bajo esas circunstancias estaremos presenciando lo que muchos no quisieran ver: la carrera por el desarrollo de armas nucleares en Tokio y Seúl.

Kim Jong Il despertó al mundo el 23 de mayo con una prueba nuclear subterránea de 20 kilotones, una bomba casi del mismo tamaño con la que Estados Unidos borró del mapa a Nagasaki en 1945. En vista de la poca atención que recibió, el pasado lunes remató con el lanzamiento de dos misiles de corto alcance hacia el Mar de Japón. Si bien las pruebas no sorprendieron, sí alertó la magnitud de la prueba nuclear. Sabíamos que Pyongyang estaba realmente molesta por las críticas que recibió luego de su fallido lanzamiento satelital – que no fue otra cosa que la prueba de un misil intercontinental con capacidad de transportar ojivas nucleares.

Pyongyang no ha hecho otra cosa que demostrar que ya ha ingresado al selecto club de los portadores de armas nucleares y le ha recordado al mundo que puede defenderse y no precisamente con armas básicas o convencionales. Se suponía que el último recurso de Corea del Norte era una prueba nuclear. ¿Ahora qué sigue? ¿Un misil intercontinental que toque por un pelo a Estados Unidos, o un misil que por una desafortunada equivocación humana alcance poblaciones de Corea del Sur o Japón?

Kim Jong Il quiere el cortejo de Obama. No soporta que el líder más carismático del planeta no preste atención a sus pataletas, y que la recesión económica y la guerra en Afganistán lo oculten entre las noticias internacionales. Corea del Norte está acostumbrada a sentarse a negociar luego de poner al Oriente en pie de guerra. Es la única forma y lo sabe, de obtener jugosas concesiones económicas y diplomáticas que de paso le acepten su estatus nuclear. Corea del Norte también sabe que India y Pakistán también fueron condenados por sus pruebas nucleares y que al final eran demasiado poderosos como para no tenerlos en cuenta.

La situación con Corea del Norte se complica en la medida en que no existen medidas concretas que permitan un castigo ejemplar a Pyongyang mientras la opción militar continúe descartada por temor a un ataque directo a Corea del Sur y Japón. El ejército norcoreano no es cualquier bicoca. El quinto ejército más grande del mundo está compuesto por 1.1 millones de soldados, 180 mil fuerzas especiales, artillería pesada, y misiles de corto alcance e intercontinentales.

Una sanción más no impondrá mayor angustia a Pyongyang. Así que la mirada en la mesa se gira a Beijing que es, como lo habíamos comentado en otro artículo, el principal cooperador e inversionista en Corea del Norte. China nunca se atrevería a poner de rodillas a su vecino, sino es para anexarlo –escenario por ahora improbable. El gobierno chino no desea ver a miles de norcoreanos engrosando las filas de desempleados en su territorio, y mucho menos, desea ver una Corea del Norte inestable que se haga acreedora a una intervención de militar de occidente.

Aunque la gravedad de los hechos lo amerita, muchos apuestan a que no sucederá absolutamente nada con la decisión china. Me ratifico en el titular de mi anterior comentario sobre este mismo tema en el que me refería a que los ganadores de este tipo de situaciones son Corea del Norte y la misma China. Los rumores son cada vez más insistentes. Pyongyang comunicó con anticipación a Beijing su decisión sobre las pruebas nucleares. Si eso es cierto, no solo significa que los chinos fueron incapaces de controlar a los norcoreanos, podría también significar que Beijing prefirió quedarse callada y en cambio dejar notar la debilidad militar y diplomática de occidente. Un occidente atado militarmente por un dictador norcoreano, y atado diplomáticamente por la abstención de China y Rusia ante cualquier intento de castigar a fondo a Corea del Norte.

Los últimos acontecimientos traerán como consecuencia importantes y agrios debates sobre la necesidad de que otros países desarrollen sus propias armas nucleares. Corea del Sur desistió de su programa en la década de los 70 pero admitió a principios de 2000 haber realizado experimentos atómicos. Tokio se ha reafirmado en que no producirá, no poseerá y no permitirá la entrada de armas nucleares a su territorio. Sin embargo, no son pocos los que piensan que Japón debe replantear seriamente su política de defensa ante el cambio geopolítico mundial.

Japón y Corea del Sur siempre han estado bajo el paraguas defensivo de Estados Unidos.
Sin embargo, cada vez hay menos confianza hacia la capacidad de maniobra militar y diplomática de Washington. Apenas natural sería que los dos países traten de garantizar su defensa y así terminar con la hegemonía de Estados Unidos en Asia –desde luego, muy conveniente para China. La posibilidad de no tener a Estados Unidos como jugador en Asia pone a Taiwán a puertas de una invasión continental.

domingo, 17 de mayo de 2009

iPhone y iPod en la guerra.

Si usted es de los que prefiere no llevar su computador portátil a bordo de un avión por miedo a que algún agente de seguridad se lo revise y además del mal rato le haga perder el avión, le sugiero pensárselo la próxima vez si dentro de sus pertenencias lleva un iPhone o un iPod. Y es que desde que a los militares de los Estados Unidos se les ocurrió usarlo como un arma más de guerra en las Operaciones de Contingencia en el Extranjero – nombre con el que ahora se conoce la Guerra Global contra el Terror-, los populares aparatos han pasado a ser apetecidos por todos los interesados en asuntos militares, y se han convertido en sospechosos.

El asunto hubiera pasado desapercibido de no ser por que un curioso periodista de Newsweek le siguió la pista, entre otras cosas, a la noticia de un neozelandés que quedó con la boca abierta, cuando al comprar un iPod de segunda mano se dio cuenta que además de canciones, tenía acceso a más de 60 páginas de datos militares e identidades de soldados estadounidenses destacados en Irak y Afganistán.

El iPhone y el iPod, según el ejército de los Estados Unidos, se han convertido en el arma ideal de la interesantísima era de la “Network Centric Warfare” - NCW- (traducida al español como “Guerra Centrada en la Red”) una nueva doctrina militar desarrollada por Departamento de Defensa de los Estados Unidos que pretende ofrecer a todos los comandantes y tropas estadounidenses un panorama en movimiento de todos los enemigos y amenazas extranjeras en tiempo real. Esta Internet del cielo, como la llamó en alguna oportunidad Peter Teets , entonces subsecretario de la Fuerza Aérea en el Congreso estadounidense, permite a los soldados solicitar imágenes de un satélite espía, y cotejar la información, en tan solo cuestión de segundos.

El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha desarrollado ya aplicaciones para estas unidades de Apple que son capaces de reproducir videos aéreos de aviones no tripulados y sostener video conferencias. Un informe de Daily Tech incluso afirma que otras nuevas aplicaciones ya son utilizadas para realizar complicados cálculos de balística, y para controlar robots para la desactivación de bombas. El mismo artículo comenta que Next Wave Systems, una compañía en Indiana, se encuentra desarrollando un nuevo programa que le permitirá a los soldados tomar fotos de las calles que patrullan, enviarlas a una red de inteligencia que inmediatamente les transmitirá no solo fotos detalladas del área, sino fotografías de sospechosos anteriormente interrogados en la misma zona.

Pero aunque los militares parecieran no equivocarse en la versatilidad de iPhone y iPod Touch, reconocidos blogs de seguridad afirman que la noticia, ya conocida en todo el mundo, puede desencadenar ataques que tengan como fin hacerse a cualquiera de estas unidades mejoradas de Apple. Creen que aunque los militares sean capaces de super encriptar la información de los aparatos, será cuestión de tiempo para que un hacker acceda a los datos por cuanto las especificaciones del sistema operativo y de la máquina en sí, han sido ampliamente divulgadas.

Lo cierto es gracias a Apple los contribuyentes estadounidenses se han ahorrado una millonaria suma en el presupuesto de defensa. Una unidad de tecnología iP cuesta para cada soldado aproximadamente US$200 dólares, con un atractivo agregado: los militares pueden desarrollar las aplicaciones que deseen sin autorización de Apple.

jueves, 14 de febrero de 2008

ASIA o la maratón de las armas 2020

Los titulares de la prensa internacional dejan poco que pensar. Asia se encuentra aparentemente tranquila aun cuando los precios del petróleo amenazan con quebrar a más de uno. Japón se ha acercado mucho más a China luego de la visita a Beijing del Primer Ministro japonés, Yasuo Fukuda. Corea del Sur intenta acercarse a su hermana rebelde del norte. El partido Kuomintang, ganador de las elecciones parlamentarias en Taiwan, quiere reestablecer las buenas relaciones con la China continental. Beijing sonríe junto a todos para no empañar el impresionante despliegue de creatividad y poder que veremos en la inauguración de los próximos Juegos Olímpicos.

Tras las bambalinas de la cordialidad se teje otra historia. La de la impresionante carrera armamentista que se libra en los países del norte de Asia. Mientras las dos Coreas inauguran el primer tren que cruza la complicada frontera entre los dos países, Corea del Sur ha incrementado desde 1999 hasta 2006 su gasto militar en un 70%. El mismo presidente surcoreano Roh Moo-hyun ha sido claro en afirmar que "ante la actual carrera armamentista en el noreste de Asia, no es posible sentarse a mirar". Para tal fin no solo se hizo a un destructor con sistema de combate Aegis -el más avanzado sistema de guía electrónica del mundo-, sino que planea equipar a su ejército con tres mega naves más cuyo costo asciende a más de mil millones de dólares por unidad. No solo eso, Corea del Sur gastará por lo menos USD665 mil millones de dólares para poner a punto su sistema de defensa hacia el año 2020. Otra historia sucede en el gobierno de Pyongyang, que se supone gasta por lo menos un cuarto de su presupuesto en armamento, aún muy por encima de las necesidades alimentarias de su propio pueblo.

China, para muchos culpable de la largada de esta maratón de armas, no se queda atrás. . El presupuesto militar, oficialmente anunciado ascendió a los USD45 mil millones de dólares en 2007. Los expertos dicen que esos 45 mil millones serían tan solo una parte de su gasto militar real que estaría por los USD100 mil millones de dólares, que por supuesto dan para todos los juguetes. Nuevos submarinos nucleares, y la construcción de un super carguero nuclear de 93 mil toneladas que curiosamente sería dado a conocer también en el año 2020.

Semejante inversion china es la excusa perfecta no solo para el incremento del gasto militar en Corea del Sur, sino también en Rusia, Japón, Taiwan, y por supuesto Estados Unidos. El presupuesto de Washington en temas de armamento ascendió un 74% desde 2001. Nuevos barcos de guerra, aviones, sistemas de defensa e incremento de tropas. Los informes internacionales hablan de que una buena parte del presupuesto de USD607 mil millones de dólares solicitados por el Pentágono, que no incluyen gastos en Irak y Afganistán, irán hacia el fortalecimiento de sus unidades en el Pacífico.

Rusia, celosa de la expansión militar de la OTAN hacia sus fronteras, y de la "potencia suave" de China, ha invertido otro tanto y ha cuadriplicado su presupuesto militar entre 2000 y 2006. Hacia 2015 Moscú espera reemplazar por lo menos la mitad de su arsenal y mejorar con tecnología de punta lo restante. La idea es estar listos para cuando se supone que los chinos estarán en el apogeo de su capacidad militar.

Japón, con ojos vigilantes hacia Rusia, China y Corea del Norte no podía quedarse atrás aunque sus ciudadanos sean mayoritariamente pacifistas. Según los datos del año pasado, Tokio invirtió en gastos militares algo más de USD41 mil millones de dólares. La suma no deja de preocupar en Beijing, que ha preguntado públicamente a través del portavoz de su cancillería por "la extrañeza de que Japón, con solo un venticincoavo del territorio chino y con tan solo un décimo de su población, tenga un gasto militar tan alto".

Mientras en Asia se corre la maratón de las armas 2020, en América Latina vamos por los cien metros planos. Hace un par de días Francia anuncia su cooperación con Brasil para la modernización de su ejército, que según los datos de 2006 ya había logrado un presupuesto de USD1.3 mil millones de dólares. Para el mismo año Chile gastó USD$2. 7 mil millones de dólares y Venezuela, USD2.2 mil millones. Se prevee que para este año Colombia aumente sustancialmente su gasto militar, más de un 5% del presupuesto general, sitúandolo por encima de Chile. Alto para los críticos del gobierno del Presidente Alvaro Uribe, pero bajo para los expertos en defensa que argumentan que se equipara con el gasto de otros países que no enfrentan lucha antidrogas, conflictos armados internos ni amenazas de otros países contra su territorio.
Según el SIPRI , el Instituto Internacional para la Investigación de la Paz de Estocolmo, el gasto militar mundial subió un 3.5 por ciento el año pasado y ascendio a USD1.2 billones de dólares.
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