3月19日
LA VIOLACION CUANDO MENOS SE ESPERA
Buenos días. Para muchos los lunes tienden a ser días difíciles especialmente si a primera hora suena el teléfono de una persona pidiendo ayuda. Una voz que mezcla angustia, rabia, tristeza y sobretodo muchísima verguenza. Angustia a no poder ser entendida/o, rabia de ser ingenua/o, tristeza de haber confiado y verguenza de tener que contarlo.
Sucedió el fin de semana en cualquier lugar de Tokio. Patricia**, como cualquier extranjera, aburrida de estar sola el fin de semana decidió aceptar la invitación de un amigo a divertirse un rato en un karaoke. Total, ¿Qué hace uno comentando los acontecimientos con las paredes?
Antes del karaoke cenaron, intercambiaron comentarios y por fin luego decidieron ir a una buena sesión de canto destemplado que hasta el momento parecía divertida al calor de unos tragos. No lo fue cuando el fulano en cuestión se avalanzó sobre ella y con un poco más de maña y fuerza la violó. Patricia, salió aterrorizada para advertirle al encargado del lugar lo que acababa de ocurrirle. El hombre llegó hasta la cabina (todos los karaokes en Japon son en cabina), agarró al pelafustán y sucedió lo increible: En vez de llamar a la policía, le dijo "No quiero problemas en este lugar. Páguenos el karaoke y lárguese de aquí".
Nada que hacer. Una mujer adulta violada ante ojos ajenos carece de autoridad y veracidad por la sencilla razón de que se imaginan el escenario de provocación y en últimas del sexo consensuado. Nada más lejos de la realidad. Se les olvida que para una violación no hay lugar imposible, ni objetivo imposible y muchos menos consenso.
Es absurdo pensar que las violaciones ocurren en los callejones, en plena oscuridad y por extraños. Más de una vez ocurren en lugares totalmente seguros y a manos del hombre que menos se imagina.
La violación no es resultado de acciones, comportamiento o apariencia de la víctima. Una violación es siempre culpa del violador. Aquel que no pregunta y ante un no, dificilmente se detiene.
La violación no es un crimen impulsivo. Es un crimen premeditado. El violador mira su objetivo, lo analiza y ataca.
El violador (o el aprendiz de violador) utiliza toda una serie de ardides para controlar a su víctima y hacerle creer que su compañía es sana. El objetivo es la obediencia.
La violación ocurre con mucha más asiduidad cuando el violador es un conocido. Así que por el hecho de que un hombre sea familiar, no significa que no sea un violador o que no pueda ser un posible violador. Cuando un amigo o un familiar viola, o intenta violar, utiliza su posición de confianza para ultrajar a la víctima. Utiliza su posición de amigo de un grupo determinado para evitar que se sepa la verdad y de una u otra forma quitarle credibilidad a su presa.
La violación crea enorme problemas mentales y entorpece la relación sexual de la víctima a futuro. Cada víctima reacciona diferente.
Prevenir una violación completamente es imposible. Sin embargo, hay cosas que desde niños (porque aquí entramos hombres y mujeres) debemos aprender a decir: NO. (Añada las plabras que quiera).
Si de casualidad ud. se llega a encontrar en una situación de riesgo y presiente el peligro, debe decir claramente "NO". Recuerde que la persona con la que usted está no necesariamente es un extraño. Su padre, un profesor, un policía, un amigo. NO. Dígalo fuerte y sin miedo. Si está paralizado/a del miedo trate de huir, pero no conceda.
Si está en la habitación de un hotel, o en lugar donde pueda ser vulnerable, discuta lo más fuerte posible, marque el cero de la recepcion y deje descolgado el auricular. Si su amigo o conocido violador está desconcertado con sus gritos y ataque de histeria, es hora de coger la ropa del atacante y tirarla al corredor, o por la ventana, o fuera de casa. Consiga ayuda.
Llame a sus amigos y por ningún motivo le demuestre miedo posterior a su violador o posible victimario. Recuerde que la idea es la manipulacion y usted debe ser más inteligente. Hable, diga, comente. Por lo menos así creará la duda y alertará a sus conocidos de las mañas del guapo del grupete.
Si ha sido sometida/o a golpes, y a otros vejámenes, no dude en ir a la policía. Por lo menos en Colombia le creerán más que en Japón o en cualquier otro país de Oriente.
Saludos,
Soros
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martes, 20 de marzo de 2007
miércoles, 21 de febrero de 2007
A CALZON QUITADO
2月20日
A CALZON QUITADO -o la doble moral de las cirugias
Buenos días desde un avión Bogotá-Armenia,
Solo basta aterrizar en Colombia, y me atrevería a ampliar el espectro a cualquier país suramericano para darse cuenta de la ambivalencia y el populismo del que hacen alarde los congresistas y cualquier partido político que pretenda ganar puntos a costa de la salud social.
La reflexión llega luego de una interesante conversación con un gran amigo ginecólogo de profesión y la propuesta de una ex actriz y ahora congresista colombiana que pretende mediante un decreto prohibir las cirugías estéticas en menores de 18 años.
Trágico facilismo si se tiene en cuenta que hay peores amenazas que acechan a los adolescentes. Una talla de más o menos en un sujetador, una nariz más respingada que otra, no debería estar ocupando las brillantes mentes de los proponentes y los firmantes de las leyes. Las operaciones a fin de cuentas, en un menor de edad, deben ser autorizadas por los padres que son en últimas los responsables por el desarrollo de sus hijos.
Pero hablemos a calzón quitado, sin prevenciones y con mente amplia. Lejos de la famosa congresista estar pensando en la prohibición por ley de las tallas 34 por aumento o disminución en los senos de las menores de edad, debería estar concentrada en la salud sexual de las colombianas. No me refiero al embarazo. Problema de marras y difícil de resolver mientras la educación sexual no sea adecuada y el estado sin temor de perder votos populares, le meta el diente hasta el fondo del problema.
Me refiero al Virus del Papiloma Humano (VHP) causante en primera instancia del cáncer del cuello uterino en mujeres de todas las edades, cada vez más jóvenes. Absurdo sería pretender que los adolescentes (hombres y mujeres) crezcan sin una vida sexual activa en una sociedad que bombardea sexo en la gran mayoría de expresiones sociales. La castidad, sin duda una propuesta loable, es altamente improbable.
Nos hemos acostumbrados a considerar el sexo como solo la consumación del acto sexual, en la mayoría de los casos relacionado a la penetración vaginal. Por fuera de la imaginación de los padres quedan las relaciones sexuales anales, las orales y los mismos besos que pueden traer y llevar virus de boca en boca. Para la muestra los ocasionales fuegos provocados por el herpes que suele atacar a cualquier besador.
Nadie puede rastrear los y las ex de la actual pareja. Es un acto de fe el creer que hemos sido los únicos en 22 años de vida sexual, partiendo del supuesto de que hayamos empezado a los 18. Es un acto de fe creerle a la pareja estable que nunca ha tocado otros u otras que no sean los / las mías. Es un acto de fe el sexo aun dentro del matrimonio. Muchas son las parejas infectadas de ETS (enfermedades de transmisión sexual) desde la fuente menos esperada: de los novios de marras y hasta de los mismos esposos.
Tenemos millones de adolescentes, madres y padres del futuro, con vida sexual activa y en un altísimo riesgo de contraer el Virus del Papiloma Humano, entre otras enfermedades. Entonces, o los enseñamos y los acostumbramos a usar el vilipendiado condón o los vacunamos contra el virus. ¡Pero cómo se le ocurre! Me han dicho.
Sin embargo tenemos la doble moral de pagarle a una hija una cirugía plástica de aumento de senos que cuesta como mínimo US$3,000, o a un hijo un trabajo de nariz o un refinamiento de orejas y hasta de pronto una liposucción que puede costarnos también otro billete.
Entendemos que la niña se sienta frustrada porque como me decían en alguna ocasión “la naturaleza la doto de dos limones que parecen de su padre” o que el hijo se sienta feo y sin llamativo sexual por cuenta de las super orejas de Dumbo que heredó del abuelo.
En fin que entre mil y mil dólares nos olvidamos que antes que la corrección de los senos o de otras partes del cuerpo, que tienen por objeto levantar la autoestima y por ende hacernos atractivos al sexo opuesto con el único fin a futuro de aparearnos, si me permite la expresión, está la prevención a futuro del cáncer del cuello uterino, que entre otras cosas no cosa exclusiva de mujeres.
No es sino consultar al médico más cercano y en últimas en la Internet, para entender que se transmite de hombre a mujer sin ningún problema, siendo en los hombres asintomático. En las mujeres tarde o temprano se detecta el problema.
Tampoco se requieren una gran cantidad de dedos en la frente para ser concientes de la responsabilidad que lleva como factor desencadenante el hombre dentro de todo el proceso.
La vacuna existe y aunque por el momento es cara, bien valdría la pena plantearse en si es mejor regalarle a la hija unos senos o una vacuna anti cáncer que le costará cerca del millón de pesos. Debe plantearse si no vale la pena vacunar incluso a mi hijo para que no se convierta en un factor contaminante en su futura vida sexual.
Aunque, actualmente la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano es prioritaria en las mujeres con vida sexual activa y que bien pueden estar entre el rango de los 16 a los 25 años -mejor confirmar este dato con su medico de confianza- no tiene todavía el carácter de una política de salud general que sin duda ahorrará millones de dinero a los servicios de seguridad social y de medicina prepagada por cuenta de futuros cánceres del cuello uterino.
La solución, mientras el estado resuelve qué hacer con el problema, está en nuestras manos. No faltará quien tache de libertina la propuesta y de ir en contra de los parámetros morales de la iglesia. El problema es que los parámetros morales y de la iglesia los tiene usted dentro de su conciencia y no necesariamente tienen que ser compartidos por el resto de la raza humana.
Todos nos ponemos la vacuna del polio, la del sarampión, la de la tuberculosis. Si existiera una contra el SIDA la gran mayoría terminaríamos poniendo el brazo o la nalga con tal de salvarnos de tal flagelo. ¿Entonces, por qué no asegurarse de una vez contra el cáncer del cuello uterino?.
Saludos,
Los médicos responsables del desarrollo de la vacuna en Colombia han creado Vancunarte. En Bogotá podrán tener más información en los siguientes teléfonos: 621-7246, 621-7246. Email: vacunartePAIS@gmail.com
A CALZON QUITADO -o la doble moral de las cirugias
Buenos días desde un avión Bogotá-Armenia,
Solo basta aterrizar en Colombia, y me atrevería a ampliar el espectro a cualquier país suramericano para darse cuenta de la ambivalencia y el populismo del que hacen alarde los congresistas y cualquier partido político que pretenda ganar puntos a costa de la salud social.
La reflexión llega luego de una interesante conversación con un gran amigo ginecólogo de profesión y la propuesta de una ex actriz y ahora congresista colombiana que pretende mediante un decreto prohibir las cirugías estéticas en menores de 18 años.
Trágico facilismo si se tiene en cuenta que hay peores amenazas que acechan a los adolescentes. Una talla de más o menos en un sujetador, una nariz más respingada que otra, no debería estar ocupando las brillantes mentes de los proponentes y los firmantes de las leyes. Las operaciones a fin de cuentas, en un menor de edad, deben ser autorizadas por los padres que son en últimas los responsables por el desarrollo de sus hijos.
Pero hablemos a calzón quitado, sin prevenciones y con mente amplia. Lejos de la famosa congresista estar pensando en la prohibición por ley de las tallas 34 por aumento o disminución en los senos de las menores de edad, debería estar concentrada en la salud sexual de las colombianas. No me refiero al embarazo. Problema de marras y difícil de resolver mientras la educación sexual no sea adecuada y el estado sin temor de perder votos populares, le meta el diente hasta el fondo del problema.
Me refiero al Virus del Papiloma Humano (VHP) causante en primera instancia del cáncer del cuello uterino en mujeres de todas las edades, cada vez más jóvenes. Absurdo sería pretender que los adolescentes (hombres y mujeres) crezcan sin una vida sexual activa en una sociedad que bombardea sexo en la gran mayoría de expresiones sociales. La castidad, sin duda una propuesta loable, es altamente improbable.
Nos hemos acostumbrados a considerar el sexo como solo la consumación del acto sexual, en la mayoría de los casos relacionado a la penetración vaginal. Por fuera de la imaginación de los padres quedan las relaciones sexuales anales, las orales y los mismos besos que pueden traer y llevar virus de boca en boca. Para la muestra los ocasionales fuegos provocados por el herpes que suele atacar a cualquier besador.
Nadie puede rastrear los y las ex de la actual pareja. Es un acto de fe el creer que hemos sido los únicos en 22 años de vida sexual, partiendo del supuesto de que hayamos empezado a los 18. Es un acto de fe creerle a la pareja estable que nunca ha tocado otros u otras que no sean los / las mías. Es un acto de fe el sexo aun dentro del matrimonio. Muchas son las parejas infectadas de ETS (enfermedades de transmisión sexual) desde la fuente menos esperada: de los novios de marras y hasta de los mismos esposos.
Tenemos millones de adolescentes, madres y padres del futuro, con vida sexual activa y en un altísimo riesgo de contraer el Virus del Papiloma Humano, entre otras enfermedades. Entonces, o los enseñamos y los acostumbramos a usar el vilipendiado condón o los vacunamos contra el virus. ¡Pero cómo se le ocurre! Me han dicho.
Sin embargo tenemos la doble moral de pagarle a una hija una cirugía plástica de aumento de senos que cuesta como mínimo US$3,000, o a un hijo un trabajo de nariz o un refinamiento de orejas y hasta de pronto una liposucción que puede costarnos también otro billete.
Entendemos que la niña se sienta frustrada porque como me decían en alguna ocasión “la naturaleza la doto de dos limones que parecen de su padre” o que el hijo se sienta feo y sin llamativo sexual por cuenta de las super orejas de Dumbo que heredó del abuelo.
En fin que entre mil y mil dólares nos olvidamos que antes que la corrección de los senos o de otras partes del cuerpo, que tienen por objeto levantar la autoestima y por ende hacernos atractivos al sexo opuesto con el único fin a futuro de aparearnos, si me permite la expresión, está la prevención a futuro del cáncer del cuello uterino, que entre otras cosas no cosa exclusiva de mujeres.
No es sino consultar al médico más cercano y en últimas en la Internet, para entender que se transmite de hombre a mujer sin ningún problema, siendo en los hombres asintomático. En las mujeres tarde o temprano se detecta el problema.
Tampoco se requieren una gran cantidad de dedos en la frente para ser concientes de la responsabilidad que lleva como factor desencadenante el hombre dentro de todo el proceso.
La vacuna existe y aunque por el momento es cara, bien valdría la pena plantearse en si es mejor regalarle a la hija unos senos o una vacuna anti cáncer que le costará cerca del millón de pesos. Debe plantearse si no vale la pena vacunar incluso a mi hijo para que no se convierta en un factor contaminante en su futura vida sexual.
Aunque, actualmente la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano es prioritaria en las mujeres con vida sexual activa y que bien pueden estar entre el rango de los 16 a los 25 años -mejor confirmar este dato con su medico de confianza- no tiene todavía el carácter de una política de salud general que sin duda ahorrará millones de dinero a los servicios de seguridad social y de medicina prepagada por cuenta de futuros cánceres del cuello uterino.
La solución, mientras el estado resuelve qué hacer con el problema, está en nuestras manos. No faltará quien tache de libertina la propuesta y de ir en contra de los parámetros morales de la iglesia. El problema es que los parámetros morales y de la iglesia los tiene usted dentro de su conciencia y no necesariamente tienen que ser compartidos por el resto de la raza humana.
Todos nos ponemos la vacuna del polio, la del sarampión, la de la tuberculosis. Si existiera una contra el SIDA la gran mayoría terminaríamos poniendo el brazo o la nalga con tal de salvarnos de tal flagelo. ¿Entonces, por qué no asegurarse de una vez contra el cáncer del cuello uterino?.
Saludos,
Los médicos responsables del desarrollo de la vacuna en Colombia han creado Vancunarte. En Bogotá podrán tener más información en los siguientes teléfonos: 621-7246, 621-7246. Email: vacunartePAIS@gmail.com
jueves, 25 de enero de 2007
HOMBRES GO GO
1月24日
HOMBRES GOGO -se habla de sexo-
Buenos días. A sabiendas de que en Colombia los temas de sexo que tienen que ver con mujeres causan molestia y corre uno el serio riesgo de ser pinchado por los alacranes que suelen rondar ultimamente los comentarios de las revistas, he decidido contarles cual es el último alarido de aventuras sexuales femeninas.
Todos sabemos del inclemente horario japonés que destroza familia, consigue amantes y sirve de potente anticonceptivo. Las mujeres ya habìan comenzado a aburrirse de su incipiente vida sexual, así que tímidamente conseguían hombres jóvenes dispuestos a venderse por una cómoda suma de dinero. Pero los tiempos han cambiado. Los hombres como las mujeres jóvenes que aprovechan los deseos maduros de los insatisfechos cada vez quieren más. No solo el dinero de la noche, si no carísimos artículos de marca y fines de semana el lugares exóticos. Una amante o un amante ocasional suele generar gastos por algo más de US$1000 dólares al mes.
Qué hacer? La respuesta ultimamente la han encontrado en la tienda de sexo más conocida de Asia: Tailandia. Según la última revista de Shukan Shincho, muchas japonesas están viajando a Tailandia con el único objetivo de unirse a los muchos otros turistas en busca de sexo.
Según las expertas, los Go-go, como se les conoce a los prostitutos tailandeses- comenzaron a aparecer en la escena de los bares gay, a donde eran contactados por necesitadas alemanas y australianas. Pronto las mujeres de los ejecutivos japoneses enviados a Bangkok tomaron nota del tema y se unieron al grupo de clientes mientras sus maridos se mantenían bien ocupados o disfrutando también de otros menesteres. Para Junko, como le llamaré a esta amiga mía, el regreso a Japón no fue por lo demás amable. De nuevo al rígido sistema, a los horarios de madrugada, a la casa, a la compra, a los vecinos, a la soledad: al infierno.
Junko, como muchas de las que mujeres de la historia que publica el semanario, decidió entonces que de vez en cuando bien valía la pena una canita al aire, así que armó un grupo de amigas para darse viajecillos sexuales y de compras que pusieran un poco de sabor a la vida. Viaja y en ciertos bares de Bangkok se consigue los compañeros, les gasta bebidas que pueden costar cerca de los US$10 dólares. La recompensa dice, es mucho mejor que la atención que recibe en casa: besos, masajes en los hombros, coqueteos. Entre chiste y chanza se entienden como pueden antes de poder concretar una cita fuera del bar. A los tailandeses les encanta. Prefieren de uno a mil las delgadas y elegantes japonesas a las europeas que entran directamente al manoseo y a los besos profundos.
Como en muchos lugares del mundo, donde la prostitución es el pan diario, los go-go tienen que mantener a sus familias. Un hombre de estos recibe cerca de 17 dólares por salir del bar con una mujer, y si al final deciden irse para el hotel de ella cobrarán 70 dólares más. Los hoteles cobran 30 dólares por compañía extra que ingrese en la habitación, así que muchos recepcionistas no ven, ni oyen, ni entienden, pero sí reciben la comisión.
Al parecer para librarse de los US$30 del hotel también existe un truco. Bien dicen que "hecha la ley, hecha la trampa". La comisión al recepcionista solo deben pagarla cuando la juerga es de noche pero no de día. Así que estas mujeres van a un hotel de 5 estrellas, toman una habitación doble (dos camas), y mientras una se va de compras durante el día, la otra aprovecha su cuarto de hora. Los recepcionistas poco pueden hacer. Muchas veces no se dan cuenta, en otros, los hombres van muy bien vestidos y casi parecen cualquier ejecutivo que va a concertar un negocio.
Según el semanario, los hoteles confiesan que el turismo sexual femenino japonés ha crecido. Y es que los US$300 dólares que puede costar todo paquete (hotel y servicio incluído) no lograrían según Junko "un paquete perfecto" como el tailandés, sin los riesgos que implica el ser vistos por cualquier parroquiano con ganas de extorsionar, y con una variedad que ya envidiaría el mercado japonés. Junko confiesa que en ocasiones ha hecho viajes de una semana y cuando se cansa con uno, simplemente lo reemplaza por otro que la atienda como una reina.
Es el mundo oculto de ciertas amas de casa japonesas. El mundo de los sueños y la fantasía. ¿Qué más se puede pedir? Buenas playas, buenas compras, buenos hoteles, buen sexo. "Llego a Japón como nueva para comenzar un nuevo ciclo de seis meses. Un ciclo que parece nunca acabar. Pero al final, tiene su recompensa: alguien nuevo y amable me espera en Bangkok", me comenta Junko mientras agita el papel que le ha enviado la agencia de viajes: el 8 de agosto visitará de nuevo Tailandia. "De negocios... de negocios".
Saludos,
Soros
HOMBRES GOGO -se habla de sexo-
Buenos días. A sabiendas de que en Colombia los temas de sexo que tienen que ver con mujeres causan molestia y corre uno el serio riesgo de ser pinchado por los alacranes que suelen rondar ultimamente los comentarios de las revistas, he decidido contarles cual es el último alarido de aventuras sexuales femeninas.
Todos sabemos del inclemente horario japonés que destroza familia, consigue amantes y sirve de potente anticonceptivo. Las mujeres ya habìan comenzado a aburrirse de su incipiente vida sexual, así que tímidamente conseguían hombres jóvenes dispuestos a venderse por una cómoda suma de dinero. Pero los tiempos han cambiado. Los hombres como las mujeres jóvenes que aprovechan los deseos maduros de los insatisfechos cada vez quieren más. No solo el dinero de la noche, si no carísimos artículos de marca y fines de semana el lugares exóticos. Una amante o un amante ocasional suele generar gastos por algo más de US$1000 dólares al mes.
Qué hacer? La respuesta ultimamente la han encontrado en la tienda de sexo más conocida de Asia: Tailandia. Según la última revista de Shukan Shincho, muchas japonesas están viajando a Tailandia con el único objetivo de unirse a los muchos otros turistas en busca de sexo.
Según las expertas, los Go-go, como se les conoce a los prostitutos tailandeses- comenzaron a aparecer en la escena de los bares gay, a donde eran contactados por necesitadas alemanas y australianas. Pronto las mujeres de los ejecutivos japoneses enviados a Bangkok tomaron nota del tema y se unieron al grupo de clientes mientras sus maridos se mantenían bien ocupados o disfrutando también de otros menesteres. Para Junko, como le llamaré a esta amiga mía, el regreso a Japón no fue por lo demás amable. De nuevo al rígido sistema, a los horarios de madrugada, a la casa, a la compra, a los vecinos, a la soledad: al infierno.
Junko, como muchas de las que mujeres de la historia que publica el semanario, decidió entonces que de vez en cuando bien valía la pena una canita al aire, así que armó un grupo de amigas para darse viajecillos sexuales y de compras que pusieran un poco de sabor a la vida. Viaja y en ciertos bares de Bangkok se consigue los compañeros, les gasta bebidas que pueden costar cerca de los US$10 dólares. La recompensa dice, es mucho mejor que la atención que recibe en casa: besos, masajes en los hombros, coqueteos. Entre chiste y chanza se entienden como pueden antes de poder concretar una cita fuera del bar. A los tailandeses les encanta. Prefieren de uno a mil las delgadas y elegantes japonesas a las europeas que entran directamente al manoseo y a los besos profundos.
Como en muchos lugares del mundo, donde la prostitución es el pan diario, los go-go tienen que mantener a sus familias. Un hombre de estos recibe cerca de 17 dólares por salir del bar con una mujer, y si al final deciden irse para el hotel de ella cobrarán 70 dólares más. Los hoteles cobran 30 dólares por compañía extra que ingrese en la habitación, así que muchos recepcionistas no ven, ni oyen, ni entienden, pero sí reciben la comisión.
Al parecer para librarse de los US$30 del hotel también existe un truco. Bien dicen que "hecha la ley, hecha la trampa". La comisión al recepcionista solo deben pagarla cuando la juerga es de noche pero no de día. Así que estas mujeres van a un hotel de 5 estrellas, toman una habitación doble (dos camas), y mientras una se va de compras durante el día, la otra aprovecha su cuarto de hora. Los recepcionistas poco pueden hacer. Muchas veces no se dan cuenta, en otros, los hombres van muy bien vestidos y casi parecen cualquier ejecutivo que va a concertar un negocio.
Según el semanario, los hoteles confiesan que el turismo sexual femenino japonés ha crecido. Y es que los US$300 dólares que puede costar todo paquete (hotel y servicio incluído) no lograrían según Junko "un paquete perfecto" como el tailandés, sin los riesgos que implica el ser vistos por cualquier parroquiano con ganas de extorsionar, y con una variedad que ya envidiaría el mercado japonés. Junko confiesa que en ocasiones ha hecho viajes de una semana y cuando se cansa con uno, simplemente lo reemplaza por otro que la atienda como una reina.
Es el mundo oculto de ciertas amas de casa japonesas. El mundo de los sueños y la fantasía. ¿Qué más se puede pedir? Buenas playas, buenas compras, buenos hoteles, buen sexo. "Llego a Japón como nueva para comenzar un nuevo ciclo de seis meses. Un ciclo que parece nunca acabar. Pero al final, tiene su recompensa: alguien nuevo y amable me espera en Bangkok", me comenta Junko mientras agita el papel que le ha enviado la agencia de viajes: el 8 de agosto visitará de nuevo Tailandia. "De negocios... de negocios".
Saludos,
Soros
sábado, 11 de noviembre de 2006
NOSOTROS LO HACEMOS POR USTED
11月10日
¡NOSOTROS LO HACEMOS POR USTED! -se habla de sexo-
En caso de querer compartir el artículo, favor dar a sus amistades el link de este sitio. No patrocine la copia del trabajo ajeno.
Tokio, 10 de noviembre de 2006
Buenas noches,
Bastante complicado es sentarse en un tren sin nada más que hacer que pensar en los polvos y trajines ajenos, sobre todo en estas épocas en la que todo parece tener un orden establecido. Desde luego, entre un abuelo de 80 y una señora jamona de unos 75 pocas cosas pueden imaginarse.
El tema llegó a colación luego de que algunos me pidieran la descripción concreta de la silla del amor. ¡A nombre cursi para un aparatejo que más parece a simple vista una silla de exploración nasofaríngea compartida! Y es que pareciera que en estas épocas, todos vamos por la higiene y el menor esfuerzo. Toallitas húmedas por aquí, jabones en gel por allá, máscara para protegerse de los virus en el tren... todo empezó con el condón. Pero esa es otra historia.
Les hablaba del menor esfuerzo. Suele ser bastante difícil, por lo menos en mi caso, permanecer durante horas imitando sin éxito las largas maratones de las películas triple X. No parece ser un haber exclusivamente a mi cuenta. Preguntando por ahí, pocos parecen decantarse por el mismo asunto y prefieren las artes amatorias cortas y seguidas, que las largas y extenuantes. Eso, tal cual, como limpiar el polvo con plumero y no con el trapo de marras que como si fuera poco luego hay que lavar.
La dichosa silla parece ser la solución a los problemas no solo de los amantes sino de los moteles japoneses y coreanos que ahora disfrutan de una suculenta clientela dispuesta a todo. A todo es a probar la silla que promete según los administradores del lugar, liberar la pasión amorosa y brindar ratos por supuesto, inolvidables.
Lo complicado no es convencer a la pareja para que le saque unos minutos a su apretada agenda para ir a probar no propiamente un bocado de sushi, sino un muchacho relleno pero sin ningún tipo de preparación. Lo realmente difícil es entrar, comenzar con las artes previas, desnudarse y luego, cuando la cosa promete ponerse buena, promete porque uno nunca sabe, tomar la decisión de ir a la silla de marras, y suspender lo ya iniciado. No se sabe si es mejor tomarle de la mano y llevarle al aparato, o si decirle al oido que prefiere no hacer ejercicio y sí que menos sudar antes de llegar a casa. Atrás quedaron los calambres musculares, el alarde de trapecista de circo, el "mire mijo/a lo que hacen ahí en la pantalla", y el aburrimiento de querer y no poder hacerlo.
Siéntese, provóquese y disfrute mi señora, que la silla le hace el resto. Todo, menos parar lo que ya no tiene remedio.
Pero una cosa es decirlo y otra hacerlo. Vaya siéntese usted en el artefacto en bola y con frío para ver al otro en las mismas condiciones y con medias. ¡Puede llorar... o puede reir! Oye.. y ¿Por qué no nos acercamos un poco para ver qué pasa? Mejor dicho, ¿Por qué no comenzamos en tu silla y luego pasamos a la mía? No, es muy incomodo. Entonces que, ¿Primero las juntamos y luego le damos? o ¿Nos imaginamos el asunto a distancia y luego las juntamos? Bueno pues ni idea, miremos a ver cómo funciona.
Como de probar se trata, y como es costumbre, comienza el tema con el juego digital. Al oprimir un botón comenzará la expedición hacia Alicia en el País de las Maravillas. Inmediatamente las caderas de ella rotan. Los dedos entonces ya no se deslizan sobre el otro, sino sobre el dichoso control para ver en qué consisten las otras nueve velocidades y cómo es el jaleo con todo y vibración incluida. Otro botón, y aquí es ella quien lleva literalmente la batuta hasta donde quiera. Justo de su lado están los controles de la silla del hombre. Así que nada de vallenatos con ritmo de salsa o con el aleteo de gallina que usan varios para el mismo chucuchucu. La fenomenal silla le hace todo el trabajo; así, sin que haya otra cosa en qué pensar que en gozársela.
Lo cierto es que dicen los surcoreanos que se la inventaron, que la probaron por lo menos con 100 parejas y que poco a poco fueron puliendo el tema de las inclinaciones y las rotaciones. Diez mil hoteles hay en Corea del Sur con el artilugio. En Japón, según la revista Shunkan, apenas hay ciento viente. No dicen cuánto cuesta la máquina pero le dejan saber a los interesados, que se esfuerzan en mejorarla y venderla a un precio más económico: a unos seis mil quinientos dólares para que los clientes se la puedan llevar a su casa.
Así pues que no sude tanto limpiando el polvo... ¡Déjenos! Nosotros lo hacemos por usted.
Saludos,
Soros
¡NOSOTROS LO HACEMOS POR USTED! -se habla de sexo-
En caso de querer compartir el artículo, favor dar a sus amistades el link de este sitio. No patrocine la copia del trabajo ajeno.
Tokio, 10 de noviembre de 2006
Buenas noches,
Bastante complicado es sentarse en un tren sin nada más que hacer que pensar en los polvos y trajines ajenos, sobre todo en estas épocas en la que todo parece tener un orden establecido. Desde luego, entre un abuelo de 80 y una señora jamona de unos 75 pocas cosas pueden imaginarse.
El tema llegó a colación luego de que algunos me pidieran la descripción concreta de la silla del amor. ¡A nombre cursi para un aparatejo que más parece a simple vista una silla de exploración nasofaríngea compartida! Y es que pareciera que en estas épocas, todos vamos por la higiene y el menor esfuerzo. Toallitas húmedas por aquí, jabones en gel por allá, máscara para protegerse de los virus en el tren... todo empezó con el condón. Pero esa es otra historia.
Les hablaba del menor esfuerzo. Suele ser bastante difícil, por lo menos en mi caso, permanecer durante horas imitando sin éxito las largas maratones de las películas triple X. No parece ser un haber exclusivamente a mi cuenta. Preguntando por ahí, pocos parecen decantarse por el mismo asunto y prefieren las artes amatorias cortas y seguidas, que las largas y extenuantes. Eso, tal cual, como limpiar el polvo con plumero y no con el trapo de marras que como si fuera poco luego hay que lavar.
La dichosa silla parece ser la solución a los problemas no solo de los amantes sino de los moteles japoneses y coreanos que ahora disfrutan de una suculenta clientela dispuesta a todo. A todo es a probar la silla que promete según los administradores del lugar, liberar la pasión amorosa y brindar ratos por supuesto, inolvidables.
Lo complicado no es convencer a la pareja para que le saque unos minutos a su apretada agenda para ir a probar no propiamente un bocado de sushi, sino un muchacho relleno pero sin ningún tipo de preparación. Lo realmente difícil es entrar, comenzar con las artes previas, desnudarse y luego, cuando la cosa promete ponerse buena, promete porque uno nunca sabe, tomar la decisión de ir a la silla de marras, y suspender lo ya iniciado. No se sabe si es mejor tomarle de la mano y llevarle al aparato, o si decirle al oido que prefiere no hacer ejercicio y sí que menos sudar antes de llegar a casa. Atrás quedaron los calambres musculares, el alarde de trapecista de circo, el "mire mijo/a lo que hacen ahí en la pantalla", y el aburrimiento de querer y no poder hacerlo.
Siéntese, provóquese y disfrute mi señora, que la silla le hace el resto. Todo, menos parar lo que ya no tiene remedio.
Pero una cosa es decirlo y otra hacerlo. Vaya siéntese usted en el artefacto en bola y con frío para ver al otro en las mismas condiciones y con medias. ¡Puede llorar... o puede reir! Oye.. y ¿Por qué no nos acercamos un poco para ver qué pasa? Mejor dicho, ¿Por qué no comenzamos en tu silla y luego pasamos a la mía? No, es muy incomodo. Entonces que, ¿Primero las juntamos y luego le damos? o ¿Nos imaginamos el asunto a distancia y luego las juntamos? Bueno pues ni idea, miremos a ver cómo funciona.
Como de probar se trata, y como es costumbre, comienza el tema con el juego digital. Al oprimir un botón comenzará la expedición hacia Alicia en el País de las Maravillas. Inmediatamente las caderas de ella rotan. Los dedos entonces ya no se deslizan sobre el otro, sino sobre el dichoso control para ver en qué consisten las otras nueve velocidades y cómo es el jaleo con todo y vibración incluida. Otro botón, y aquí es ella quien lleva literalmente la batuta hasta donde quiera. Justo de su lado están los controles de la silla del hombre. Así que nada de vallenatos con ritmo de salsa o con el aleteo de gallina que usan varios para el mismo chucuchucu. La fenomenal silla le hace todo el trabajo; así, sin que haya otra cosa en qué pensar que en gozársela.
Lo cierto es que dicen los surcoreanos que se la inventaron, que la probaron por lo menos con 100 parejas y que poco a poco fueron puliendo el tema de las inclinaciones y las rotaciones. Diez mil hoteles hay en Corea del Sur con el artilugio. En Japón, según la revista Shunkan, apenas hay ciento viente. No dicen cuánto cuesta la máquina pero le dejan saber a los interesados, que se esfuerzan en mejorarla y venderla a un precio más económico: a unos seis mil quinientos dólares para que los clientes se la puedan llevar a su casa.
Así pues que no sude tanto limpiando el polvo... ¡Déjenos! Nosotros lo hacemos por usted.
Saludos,
Soros
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