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miércoles, 6 de febrero de 2008

LAOS : Historia de los guerreros olvidados

Aterrizar en Vientiane, la capital de Laos es como llegar a una ciudad de mentiras. Increiblemente pacifica y con solo un puñado de semáforos que pretenden regular triciclos motorizados de pasajeros (tuk tuk, como se les conoce en gran parte de Indochina), buses en dudosa condición y autos que nunca llegan a los lujos de los que se ven en los sectores ricos de Bangkok en Tailandia. Penetrar en la selva, la naturaleza y las riquezas patrimoniales laosianas es otra historia. El tiempo pareciera detenido y mientras el mundo avanza rumbo al caos, Laos permanece allí, estático, esperando a contar su propia historia.

Eso mismo parecen contar por estos dias los soldados laosianos contratados por la CIA durante la década del 70 para pelear contra los comunistas que se alzaban paralelamente en Vietnam. Hombres hambrientos que deambulan pobremente armados por la selva, 40 años después de haber terminado la guerra, viviendo su propio conflicto con el gobierno comunista de Laos que les cobra su antigua alianza con los americanos. Y es que cuando los Estados Unidos se dió cuenta en 1975 que había perdido la guerra de Vietnam, en rápida huida olvidaron a sus hombres, aquellos Hmong y a sus familias que lo habían expuesto todo por ellos.
Incapaces de rendirse por miedo a las represalias del gobierno laosiano, esos combatientes, los olvidados, le piden al gobierno estadounidense comida, medicinas, auxilio y exilio. Le dejan saber a sus antiguos jefes, que en caso contrario les tire una bomba que termine con la paupérrima vida que les correspondió una vez terminó la guerra. La operación de la CIA, que se extendió de 1961 a 1975, conocida como la Guerra Secreta porque no fue peleada por soldados estadounidenses sino por mercenarios que venían de la etnia Hmong, tenia en principio la misión de evitar una toma comunista en Laos, pero al final su trabajo fue sabotear el flujo de recursos que iban desde territorio laosiano hasta lo profundo de Vietnam.

Las persecuciones del ejército laosiano a estos excombatientes son implacables, pero el gobierno de Vientiane se cuida de no ahuyentar a los turistas que como yo, fluyen a cuenta gotas por un país virgen, inexplorado y en el que cuesta trabajo moverse sin pensar que podría uno no volver. No solo por seguridad, sino porque las condiciones de la aventura son tan precarias que ante cualquier accidente y de no tener la conexión adecuada queda uno perdido sin remedio.

Dicen los números de las organizaciones de derechos humanos que son por lo menos 5000 excombatientes, que deambulan en condiciones infrahumanas por la selva, que son monitoreados por una decena de teléfonos satélitales gracias a los cuales hay testimonios de marcada violencia que niega por supuesto el gobierno de Laos.

Vientiane, teme que el flujo de turistas que urgan en las selvas laosianas se deje llevar por la historia de estos soldados olvidados y terminen por convertirse en sus auxiliadores, contaminando de paso, a sus ciudadanos de ideas democráticas y seriamente peligrosas para el establecimiento. Mucho más, luego de que el New York Times cotizara a Laos como el lugar más exótico y excitante para visitar en 2008.
Ya no es el turista aventurero que se queda en una choza en las riveras del Río Mekong en un ataque romántico de anti desarrollo. Es el extranjero que llega cargado de dólares, yenes, euros, o yuanes a establecerse en el país a montar un negocio exitoso al que llegarán más divisas. Con los turistas, las ONGs están bajo la lupa. Poco a poco se les va retirando de los lugares "complicados" y las van concentrando en la capital.

Por una parte, el gobierno le da la bienvenida a todo el dinero que deja el turismo, pero no esconde su preocupación por las repercusiones en su seguridad en “eso de tener cierto número de extranjeros rondando por todo el país”.

Para el gobierno laosiano “esos treinta años de lucha” (años 70,80 y 90) les deja un sabor cristiano que no están dispuestos a repetir por cuanto son ellos - los cristianos- quienes han ido penetrando las zonas montañosas justo donde están las etnias con historia de resistencia laosiana. En Ventiane, no se toman el trabajo de ocultarlo. Justo hace un año fue secuestrado un exitoso empresario extranjero que regentaba un pequeño hotel ecoturístico. Según los habitantes de la preciosa ciudad de Luang Prabang, se lo habrían llevado las autoridades policiales de la zona. El motivo: "un merecido castigo" por incitar a los lugareños a protestar contra los proyectos de inmensas platanciones de cáucho que vienen patrocinando los chinos.

Para muchos, los temores de las autoridades de Laos tienen mucho de cierto. El año pasado, en junio, las autoridades estadounidenses arrestaron a un conocido contratista de Illinois que enviaba armas y equipos através de Tailandia para fomentar un golpe de estado en el indochino país. La idea era recrear el 11 de septiembre, pero en Laos. Para ello contaba con el poder del exiliado General Vang Pao, líder indiscutible de los 300 000 mil Hmong que viven en los Estados Unidos, de unos 10 mil que viven en Tailandia y de los otros miles que permanecen en Laos. El comité golpista que funcionaba bajo el nombre de "Frente para la Liberacion Nacional de Laos" había logrado recolectar suficiente para comparar minas, rockets anti tanque, fusiles AK47, rifles M16, misiles Stinger y otro armamento sofisticado.
Todo este andamiaje más los continuos informes sobre los combatientes olvidados laosianos, prendió la alarma del gobierno de Vientiane que se concentra desde entonces en todos los extranjeros que entran y salen del país. Para las autoridades de Laos es preferible un turista chino que llega con dinero y no trae ideas potencialmente peligrosas sobre derechos humanos y democracia. Para los empleados de gobierno “Laos todavía pelea una revolución, no con bombas y granadas, sino contra los americanos y los cristianos".
En Laos como les dije, el tiempo se detuvo. En las orillas del Mekong pescan los seminaristas en las tardes mientras lavan sus mantas naranaja y en las mismas riveras sobreviven los Hmong, combatientes o no, en condiciones lamentables. Solo pasan rápidas las lanchas de turistas llenos de dinero que van hacia Tailandia. Pocos descienden de la seguridad del bote, todos quieren ver, pero ninguno se atreve a probar.

Foto: Philip Blenkinsop

lunes, 24 de septiembre de 2007

Myanmar - El levantamiento de las túnicas rojas (actualizado)


Buenos días,

No se esperaba que fuera de otra forma en el agobiado Myanmar, o Birmania, como se le conocía hace unos años. Han salido de sus silenciosos monasterios por lo menos 20000 monjes - que a fecha de hoy llegan casi a 100 000- que han marchado ya durante seis días, descalzos y en medio de inclementes lluvias, hacia la casa de la líder de la democracia Aung San Suu Kyi -a quien la junta militar mantiene en arresto desde hace por lo menos doce años después de haber ganado las elecciones generales de 1990 con un 82 por ciento de los votos a favor de la Liga Nacional para la Democracia.

Por las desordenadas calles de Yangón, protestan contra el gobierno, contra la junta militar que se ha enquistado desde 1962 y que aunque ha sufrido cambios en su estructura, nunca ha dejado asomar visos de democracia. Es la primera vez que tantos miles de monjes salen y se arriesgan a formar parte de la sangrienta historia de Myanmar.

En 1988 el intento de un movimiento pro democracia fue aplastado por los militares dejando un saldo de miles de estudiantes muertos y decenas de monjes bajo arresto. Los civiles temen lo peor. Las fotografías de las agencias internacionales muestran una multitud de monjes protegidos por cadenas humanas y los informes hablan de un levantamiento nacional en el que participan también las monjas.

El gobierno no quiere provocar a los monjes que estarían dispuestos incluso a morir y hasta el momento se abstiene de arremeter por miedo a que la demostración conduzca a una rebelión general. A pesar de que Myanmar se encuentra cerrado para los periodistas extranjeros, los informes salen a cuenta gotas apoyados por importantes grupos de exiliados en Tailandia.

Las protestas, que en realidad comenzaron el 19 de agosto, surgieron por la abrupta subida de los precios del petróleo, un 500 por ciento, en uno de los países más pobres del mundo. Al principio las marchas fueron impulsadas por estudiantes que poco podían hacer por cuanto la mayoría de sus compañeros están en arresto o huyendo de los militares por participar en otras actividades contra la junta militar. Semanas después, los monjes decidieron lanzarse a la calle a pedir sin menor reparo la libertad para Aung Sang Suu Kyi, de 62 años y premio Nobel de la Paz en 1991.

La primera marcha logró llegar hasta la reja de su casa, y dicen los informes que se filtran desde Yangón, que es la primera vez en doce años que la líder pro democracia sale de su casa.La calle de la residencia de Suu Kyi ha sido bloqueada para prevenir que los monjes vuelvan a acercase a ella. Para los militares la líder es una amenaza, para los birmanos, poderoso símbolo de democracia y mártir.

Hace pocas horas, el gobierno militar de Myanmar ha exigido a los clérigos budistas más importantes refrenar a los novicios y ha amenazado con tomar acciones unilaterales si las manifestaciones continuan "instigadas por los enémigos internos y externos del régimen".

China, cercana la junta militar birmana, ha pedido calma a Yangón. Beijing sabe que cualquier acción drástica en contra de los monjes en Myanmar rebotará en la imagen de su país justo antes de los Juegos Olímpicos de 2008. No solo eso. China, pendiente de los vastos pozos petroleros birmanos, necesitará un pacífico Myanmar para terminar la construcción de caminos y ferrocarriles que le permitirán el desarrollo y la explotación de los recursos mineros birmanos.

La situación es poderosamente explosiva si se tiene en cuenta que en Myanmar hay por lo menos de 400 a 500 000 mil monjes y novicios, un número comparable al de las fuerzas militares. Muchos de ellos jóvenes, con una óptica política que dista mucho del régimen, y con un sentido de sacrificio que puede llevarlos a la muerte.

Saludos,


Fotos: AP


jueves, 20 de septiembre de 2007

La justicia llega tarde, pero llega



Buenos días,
32 años tuvieron que pasar para que la policía camboyana arrestara al "hermano número dos" del temido grupo radical Khemer Rojo para que se enfrente a cargos por el asesinato de casi dos millones de personas entre 1975 y 1979.

Corría 1975 cuando el grupo de orientación comunista, los Khemer Rojos dieron un golpe de estado contra el gobierno de Lon Nol en Camboya. A partir de ahí todo es historia: cuatro años de masacres que tuvieron como objetivo destruir el tejido social de la clase media camboyana. Todos estos crímenes equiparables con el sistemático exterminio perpetrado por los Nazis o por el mismo Stalin.
Camboya, o Kampuchea Democrática como fue rebautizada en esa época, se convirtió en un enorme campo de concentración en el que murió un cuarto de su población, víctima de ejecuciones, torturas, hambre y agotamiento. Pol Pot, líder de los Khemer Rojos, declaró que su nación iniciaría desde el "año cero", abolió el dinero, la propiedad privada, la religión y logró establecer una forma radical de comunismo agrario en el que toda la población tenía que trabajar en granjas colectivas o en proyectos de labores forzadas. Es considerado por la historia como uno de los regímenes más sangrientos de siglo 20.

La suerte de Pol Pot fue benévola. El verdadero artífice de esta orgía de sangre murió en el exilio en Tailandia en 1998. Pero con el mismo destino no han contado sus subalternos, que aunque viejos, enfrentan hoy a la justicia.
Nuon Chea, el ayer detenido en Pailin, Camboya, es la figura más importante arrestada luego de la captura de Kaing Guek Eav, el "hermano número 3", conocido como "el Duque" y responsable por la tortura y muerte de más de 14000 personas. Este último, convertido al cristianismo, no solo admitió las masacres sino que además delató a su ex-jefe. Nuon Chea, de 82 años estaba en estado de shock. No podía creer que aunque hubiera desertado del Khemer Rojo y hubiera recibido el perdón del gobierno camboyano, estuviera siendo detenido como parte de una investigación de genocidio que realiza las Naciones Unidas.

La justicia llega tarde pero llega. Luego de la caída de la dictadura de Pol Pot, Camboya entró en una década de guerra civil que la dejó no solo destruida sino con un gobierno débil y temeroso que negoció con Naciones Unidas los lineamientos básicos de lo que sería un tribunal internacional mixto. Y aunque las recientes capturas son importantes, todavía faltan varios meses para que se abran las sesiones del tribunal, que en principio fue inaugurado en 2006.

Las acusaciones contra Noun Chea están al parecer bien documentadas. No solo existen las declaraciones de "El Duque" sino que están respaldadas por completos archivos de la prisión Tuol Sleng donde fueron ejecutadas miles de personas.

Sin embargo, Noun Chea dice tener la explicación a la barbarie. "Sucedió porque había dos tipos de guerra: de invasión y defensa. Pero, ¿Quién invadió y quién defendió? Nosotros hicimos la guerra para defender la nación. Pero, ¿Quién hizo la guerra que nos llevó a la invasión? Ellos (se refiere al tribunal) deben encontrar la razón. No creo que haya justicia"... "Les mostraré cómo murió mucha gente en diferentes periodos, durante el régimen de Lon Nol, durante los 300 días y noches de bombardeos estadounidenses y durante la invasión vietnamita"..."La corte tiene dos acusaciones: crímenes de guerra y genocido. Quisiera preguntar sobre los crímenes de guerra. Yo no invadí. Yo protegí a mi país contra la invasión. Y el genocidio es cuando una nación mata a la gente de otra. Pero esto es Camboya, así que ¿cual genocidio?" http://www.cambodiadaily.com/ (agosto 2, 2006)

En Camboya la lucha por la historia continua para las víctimas. Treinta años después el sistema de educación camboyano evita hablar del Khmer Rojo y no hay una sola lección de historia sobre la época de Kampuchea Democrática. Según el Cambodia Daily, el compendio de historia va hasta la colonización francesa y luego salta directamente a la historia moderna sin tener en cuenta los años de la tragedia. http://www.cambodiadaily.com/ (Julio 19, 2006)

Muchos recuerdan las palabras de Noun Chea durante la firma del tratado de paz con el gobierno de Camboya en 1998, que les garantizaba inmunidad. "Naturalmente, estamos arrepentidos no solo por las vidas del pueblo de camboyano, sino también por la de todos los animales que sufrieron a causa de la guerra".

Un recoderis por cuenta de Camboya.

Saludos,

Foto: Noun Chea con otros miembros del Khemer Rojo esperando a una delegación. Imagen del Centro de Documentación de Camboya. www.genocidewatch.org

sábado, 26 de mayo de 2007

CAMBOYA ¿MALDICION O BENDICION PETROLERA?


Buenos días,

Importantes ejecutivos de China, Japón, Corea del Sur, Malasia, Singapur, Kuwait, Australia y Francia se dan cita por estos días en la pequeña y pobre ciudad de Phnom Penh, la capital camboyana para convencer a los funcionarios gubernamentales de que cada cual es el adecuado para hacerse con la explotación de los impresionantes depósitos de gas y petróleo que se encuentran para fortuna o desgracia en sus aguas territoriales.

Según un estudio del Programa de Desarrollo de Naciones Unidas (UNDP), la Universidad de Harvard, y otras organizaciones, el gran yacimiento encontrado por la exploradora estadounidense Chevron, albergaría 2 mil millones de barriles de petróleo y cerca de 10 trillones de pies cúbicos de gas.

Para un país tan pobre donde el 40 por ciento de sus 15 millones de habitantes está bajo la linea nacional de pobreza - limitada por 50 centavos de dólar al día-, el 50 por ciento de los niños nunca recibe educación primaria, 30,000 infantes mueren cada año de enfermedades comunes y donde no hay luz en más de la mitad del país, es una estupenda noticia. Camboya, que depende en gran parte de las donaciones internacionales, recibiría entonces cerca de US$6 mil millones de dólares al año en las próximas dos décadas.

Pero para muchos, tanta belleza es más bien peligrosa. Los analistas temen que el hogar de las hermosas ruinas de Angkor Wat, termine envuelto en un caos provocado por la maldición del petróleo que ya se ha visto en otros países pobres.

El caso de Nigeria salta a la vista. Luego de más de US$400 mil millones de dólares exportados, el 70 por ciento de su población continua en la miseria absoluta y subsiste con menos de US$ 1 dólar al día. El dinero fue directamente a los bolsillos de la élite que lógicamente estaba preparada para la llegada de los capitales extranjeros y de los funcionarios corruptos que han logrado somo si fuera poco, aumentar la deuda externa del país africano a US$30 mil millones de dólares.

La comparación no es exagerada si se tiene en cuenta que en el estudio de Transparencia Internacional de 2006, Camboya ocupó el puesto 151 de 163, dentro de los más corruptos del planeta. No son pocos los despachos de prensa internacional que hablan de la descarada corrupción del gobierno de Hun Sen y el Partido Popular de Camboya, que ha logrado mantenerse en el poder gracias a medidas represivas contra los derechos humanos. La creación de la Autoridad Nacional de Petróleos de Camboya bajo órdenes directas del Primer Ministro Hun Sen ha causado las más justificadas sospechas. Bajo su sistema autoritario no habrá quién controle ni quién cuestione.

China como de costumbre, se involucra también en la operación. Si obtiene una jugosa participación lograría evitar casi completamente el paso de sus buques que vienen cargados de petróleo desde el Medio Oriente por el peligroso estrecho de Malaca, ubicado entre Malasia, Indonesia y Singapur, y hogar de los más peligrosos piratas del siglo 21, que podrían a la vez estar conectados con el terrorismo internacional.

Para asegurarse de que algo le corresponda, Beijing ya ha extendido un generoso cheque de ayuda equivalente a cientos de millones de dólares, que dispara las alarmas entre los observadores internacionales. Temen que semejante cantidad de dólares disponibles terminen con eternizar al gobierno actual, que sabiéndose poderoso, tire al traste con los poquísimos avances en materia de derechos humanos y dilapide la fortuna que le depare el petróleo. Se cree que, como en el caso de Nigeria, el gobierno desatendería sus propias obligaciones para vivir de las donaciones, aunque descanse sobre barriles de petróleo.

Tailandia mira de reojo y espera hasta donde llega el negocio para ponerle el freno a Camboya sobre parte de los yacimientos que están bajo aguas territoriales en disputa. Ya lo han advertido, no están dispuestos a compartir la administración de su riqueza con los camboyanos, y sí que menos a transar. ¿Un efecto más de la maldición del petróleo?

Saludos,
http://www.transparency.org/policy_research/surveys_indices/cpi/2006


viernes, 30 de marzo de 2007

MEDIO MUNDO EN TREN

Actualidad
Medio mundo en tren
Con un acuerdo intergubernamental firmado en Nueva Delhi, ha iniciado en ese país el proyecto ferroviario más ambicioso del mundo que busca unir 32 países que promete llevar a los viajeros desde la India hasta Europa

Por Sara Guevara, desde JapónFecha: 03/28/2007 -

El proyecto del Ferrocarril Trans Asiático, de la Comisión Económica y Social para Asia y el Pacífico de Naciones Unidas (Unescap), en realidad surgió en 1960 con el objetivo de unir a Singapur con Turquía. Desde entonces, estuvo paralizado en parte por los rezagos de la guerra fría en Asia. Fue a partir de 1990, con la apertura comercial de varios países de la esfera comunista, que el proyecto retomó fuerza y actualmente surge como uno de los motores más importantes para disparar la economía y el turismo de todo el continente asiático.
Teniendo en cuenta que en Asia vive cerca del 60 por ciento de la población mundial, mueve cerca del 26 por ciento de la economía global y que la misma crece al 13 por ciento anual, en comparación con el 9 por ciento del resto del planeta, no queda ninguna duda de que el TAR provocará no solo un flujo importante de personas a través de toda Asia, sino la generación de más riqueza por cuenta del rápido transporte de mercancías. Conectará megapuertos, aeropuertos, centros agrícolas y pasará por regiones olvidadas durante décadas.

El proyecto que sin duda comprometerá a las instituciones financieras internacionales más importantes, incluyendo el Banco Mundial, el Banco de Desarrollo de Asia y el Banco de Desarrollo Islámico, significará un salto comercial sin precedentes para aquellos países sin salida al mar y para la unificación más aproximada de los estándares de eficiencia, cuarentena, migración y requisitos oficiales en el continente asiático.

El entusiasmo se nota. Por lo pronto Camboya, China, India, Indonesia, Irán , Kazajstán, Mongolia, Nepal, Corea del Sur, Rusia, Sri Lanka, Tajikistán, Tailandia, Turquía, Uzbequistán y Vietnam ya han firmado los acuerdos de un proyecto cuya ejecución requerirá, según los cálculos de UNESCAP, 224 mil millones de dólares por año durante la próxima década.

En principio, el total del proyecto ha previsto cuatro líneas o corredores principales que cubren 81.000 kilómetros. El Corredor del Norte, que uniría Polonia, Belarrusia, Rusia, Kazajstán, Mongolia, China y las dos Coreas, ya está cubierto en buena parte por el Ferrocarril Trans Siberiano. El Corredor del Sur conectaría Turquía, Irán, Blangladesh, Myanmar y Tailandia, con conexiones en Yunnan, China y Malasia. El Corredor Norte-Sur que se encargaría de Helnsinki con el Mar Caspio para terminar en Irán vía Turkemnistán y Uzbequistán. El Corredor del Sureste Asiático, que se encargaría de unir los países de la Asean con el subcontinente indochino.

Pocos se atreven a publicar las cifras que involucrará el desarrollo del TAR en cada país, y si bien es cierto que una gran parte de sus tramos ya existen, hay miles de kilómetros a la espera de una modernización que permita el tránsito de trenes de alta velocidad. El temor también se percibe en algunos países, que como Laos, carecen por completo de estructura ferroviaria alguna y deberán imponer una gran cuota de sacrificio en sus empobrecidas economías.

Para la primera parte del proyecto, Ferrocarriles de la India espera construir una conexión de 350 kilómetros entre Jiribam en el noreste de la India y Moreh en Myanmar, que tendrá que asumir la porción correspondiente de los 678 millones de dólares que cuesta esa parte del trayecto.

En 2015, si el TAR marcha de acuerdo a lo esperado, la jornada desde el sureste asiático, será una de las más espectaculares y se convertirá en esa nueva peregrinación que se hace una vez en la vida: abordar en Singapur y disfrutar de los templos en Bangkok, pasar por la impresionante naturaleza laosiana, para sumergirse por zonas de la ruta de la seda y al final, llegar hasta Rusia, para conectar de nuevo y darse un buen desayuno en cualquier restaurante europeo.

jueves, 28 de septiembre de 2006

BAJO EL ESPECTRO DEL MILITARISMO

BAJO EL ESPECTRO DEL MILITARISMO
Buenos días. Septiembre 28 2006 (0800)

Habrá pasado desapercibido para America Latina el "democrático" golpe militar en Tailandia, como es posible que pase por razones de lejanía el nombramiento de Shinzo Abe como Primer Ministro del Japón. Sin embargo, existe un común denominador asiático al que todos miran con recelo: el aumento del poder militar en la región. En Tailandia, el golpe de estado que contaba con la anuencia del Rey Bhumibol Adulyadej fue concebido con el ánimo de desbancar al primer ministro que muchos calificaban de corrupto e incapaz. En Indonesia, los militares cobran más poder de cara a la lucha antiradical musulmana. El Pakistán, Pervez Musharraf tiene el rango de general y asumió el poder luego de un golpe de estado.

En Japón, la elección del Primer Ministro Shinzo Abe es un paso adelante a la consolidación de los poderes militares en Asia. No solo Abe planea cambiar la constitución japonesa y cambiar el estatus de las Fuerzas de Defensa del Japón a uno más directo "que responda a las necesidades del Siglo XXI", según lo ha dicho. El grupo militar conformará entonces el Ejército del Japón y tendrá actuación directa en los conflictos internacionales -aunque su presencia no sea necesariamente belicosa-.

Abe intenta ajustar el sistema educativo y retomar el patriotismo que se ha perdido durante décadas, en parte por la verguenza social de haber cometido durante la guerra crímenes atroces, que sus dirigentes se niegan en muchos casos a reconocer como reales.

A China el tema no le gustará ni un poquito, a Corea del Sur, menos. Tendremos una interesante pero tranquila jornada en el Lejano Oriente.

Les dejo el link del artículo que da un breve perfil sobre Shinzo Abe y sus programas de gobierno. Interesante para quienes están al tanto de la política internacional y aburrido para quienes se concentran en otros menesteres.

http://semana2.terra.com.co/wf_InfoArticuloNormal.aspx?IdArt=97240 (hoy no tengo tiempo de transcribirlo)

Saludos,