viernes, 2 de noviembre de 2007

China y América Latina. "Nihao"

Buenos días. ¿Debería decir "Nihao"?

De $200 millones de dólares en 1975 a $70.2 mil millones de dólares en 2006 ha sido el salto del intercambio comercial entre China y América Latina. El balance para 2007 podría llegar a los U$80 mil millones y el presidente chino, Hu Jintao, es más optimista todavía, y apuesta por los $100 mil millones de dólares para 2010.

Semejante avalancha de inversión no viene sola. Con ella convergen, por necesidad o por estrategia la expansión política y militar de China en América Latina, amén de las nuevas corrientes políticas que circulan por el continente, el descuido de Washington y el consecuente sentimiento antiamericano que aumenta.

Atrás ha quedado la célebre frase de "América para los americanos", que resumía el planteamiento de la Doctrina Monroe de 1823. Con sigilo y paso firme China ha puesto al Ejército Popular de Liberación de China (PLA) al servicio de su diplomacia para que afiance las relaciones militares alrededor del mundo. Nada nuevo, si se tiene en cuenta que la cooperación militar en occidente es de vieja data.

La lejana China se acerca a América Latina con el caramelo que más causa picazón en Washington: dinero, armas y relaciones militares. Aunque Bejing no ha llegado al nivel de la escandalosa oferta rusa para montar la fábrica de fusiles Kalashnikov en Venezuela, sí ha aumentado el número de invitaciones a militares latinoamericanos que quieran prepararse y entrenarse en las academias del PLA. Hasta el momento más de 100 oficiales de 12 países se han apuntado a la experiencia china, que va desde la estrategia hasta la ingeniería naval. Poco a poco entrenan oficiales extranjeros de alto y bajo rango que se habrán familiarizado con "el modo chino", mientras que paralelamente los chinos van conociendo el íntimo proceder de sus convenientes invitados. Ultimamente, son los mismos militares chinos quienes se desplazan a América Latina para dictar sus propios cursos a un grupo cada vez más nutrido de soldados principalmente en Brasil, Argentina, Venezuela, Cuba y México.

El proceso ha sido paulatino y ha pasado desapercibido para muchos. Desde 1990 van y vienen delegaciones de amistad militar entre China y algunos países de América Latina, en parte, con el objetivo casi logrado en la actualidad, de desterrar a Taiwán de la esfera diplomática latinoamericana. Para inicios del año 2000 los intercambios eran más frecuentes y grupos de militares de alto rango visitaron Cuba, Brasil, Argentina, Venezuela, Perú y Colombia, entre otros, de acuerdo a los documentos de diplomacia militar de la página web del PLA. http://english.chinamil.com.cn/site2/news-channels/index.htm

Las donaciones militares chinas también han aumentado. El gobierno boliviano, por ejemplo, ha recibido equipo que va desde camperos hasta rifles de asalto. Al ejército de Guyana han llegado uniformes, tiendas de campaña, y vehículos. Otros han recibido equipo paramilitar, entendiéndose como aquellos artículos accesorios: bastones, pantallas protectoras para motines, cascos, y equipos de comunicación. Todo bajo la mirada aparentemente despreocupada de Washington, que hace un par de años se vio envuelto en un escándalo por sacar y destruir durante una misión de la CIA en Bolivia, 29 misiles portátiles HN-5 donados por el gobierno chino a La Paz.

La contribución militar - espacial, aunque de bajo perfil, ha sido puntual. Muchos informes se refieren a que desde 1999 China opera en Bejucal, al sur de la Habana una potente central de antenas y radares que puede ser utilizada para interceptación de comunicaciones civiles y militares en Estados Unidos. A cambio del uso de la base Lourdes, que en sus épocas operaban los rusos, China donó sofisticadas antenas para el bloqueo de la señales opositoras que vienen desde territorio estadounidense http://www.independent.org/newsroom/article.asp?id=1640.

En 2005, Venezuela y China acordaron la construcción del satélite Simón Bolivar que llegará al espacio, si todo sale de acuerdo a lo planeado por Caracas, el próximo año. Además Beijing aseguró un contrato de $150 millones de dólares que proveera a Caracas de tres modernos radares JVL-1, con sus correspondientes repuestos, entrenamiento y asistencia. Un "precio de amigos" para la penetración de un mercado y de unos recursos naturales muy deseados que tendrá que disputar incluso con el mismo Estados Unidos.

China es cada vez más poderosa y entre más fuerte sea, más energía necesitará para evitar su propio colapso. Para este año China habrá importado el 50 por ciento de su petróleo, mucho del cual estará llegando desde Venezuela. Como para que no quede duda, la Corporación Nacional de Petróleos de China, anunció ayer la construcción de una refinería en Costa Rica cuyo objetivo será el procesamiento de petróleo venezolano. Hay que recordar que en febrero de 2005 SINOPEC (China Petroleum and Chemical Corporation) se ha embarcado en la búsqueda de posibles yacimientos de petróleo en la costa cubana. Ya en 2004 el gobierno chino había invertido $500 millones de dólares en una planta para la producción de níquel en Cuba, que posee más de 14 millones de toneladas de reserva del codiciado metal. http://news.bbc.co.uk/2/hi/americas/4037043.stm

Estados Unidos está perdiendo si es que ya no lo hizo a América Latina. Algunos expertos en lo más rancio de Harvard, subestiman los avances chinos y parecieran desconocer, bien por soberbia o por temor, que tarde o temprano sus rivalidades diplomáticas, políticas, y energéticas coincidirán desde México hasta la Argentina. A Washington, si es sabio, no le quedará otra opción que la de re encausar sus maltrechas relaciones con los jardineros del "patio trasero", antes de que sea demasiado tarde y prefieran venderle la mejor fruta al chino de la esquina.

Saludos,