domingo, 20 de julio de 2008

El orden de los factores no altera el producto. Operación Jaque.

Mucha tinta ha corrido en los medios internacionales de prensa sobre la autoría de la Operación Jaque, en la que fueron liberados 15 secuestrados que estaban en manos de las FARC. Todos quieren estar en la foto, pero tres especialmente quieren tener un pedacito en la creación de tan perfecta creatura, por muchos criticada por el mecanismo utilizado para engañar a los secuestradores y por la indebida utilización de un peto del Comité Internacional de la Cruz Roja en el momento de cumbre de la operación.


Estados Unidos, Francia e Israel serían los donantes de DNA para el hijo colombiano. Y es que ¿quién dijo que no se podía llevar en la sangre un gen de aquí, otro de allá y otro de un poquito más allá? Sería bastante ingenuo y de paso arrogante pensar que Colombia o en nuestra América Latina nacimos aprendidos. No, hemos necesitado de la tecnología avanzada de otros países para perfeccionarnos, porque que yo sepa no producimos satélites, ni aviones espías no tripulados, y hay quienes nos llevan años luz en operaciones ultrasecretas. Pero al final, duélale a quien le duela, la responsabilidad de la victoria o el fracaso se la llevaba un solo individuo, el Presidente Alvaro Uribe. Los muertos, en caso de fallar la operación, eran colombianos, no franceses, ni israelíes, ni efectivos activos estadounidenses.

El orden de los factores no altera el producto, y los secuestrados, ahora libres, sanos y salvos narran las atrocidades cometidas por las FARC. La interesante entrevista, que transcribo, de Santiago Tarín, enviado especial de Vanguardia a Telaviv, al General(r) israleí Meir Amit, nos deja ver otro aparente ángulo de la Operación Jaque. (Lo que no me queda claro es cómo habrían hecho los israelíes para conocer mejor a las FARC que los expertos colombianos.. PLOP)

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Revelaciones sobre un rescate

Tres servicios secretos apoyaron a Colombia para rescatar a los rehenes

SANTIAGO TARÍN - Tel Aviv. Enviado especial LA VANGUARDIA

INFILTRADOS Los israelíes adiestraron a dos personas durante un año para infiltrarlas en las FARC.

El Mosad y los servicios secretos de Estados Unidos y Francia trabajaron durante más de un año con las autoridades colombianas para elaborar el plan que concluyó el pasado 2 de julio con la liberación de los quince rehenes en manos de las FARC, entre los que se hallaba Ingrid Betancourt, pero también otro objetivo primordial: tres agentes del Gobierno estadounidense, según ha sabido La Vanguardia.

Un reducido número de especialistas en inteligencia colombianos, israelíes, estadounidenses y franceses formaron el núcleo que se encargó de diseñar el plan de inteligencia que acabó en la operación Jaque, el operativo que concluyó con la liberación. En todo momento la dirección estuvo en manos de Colombia, por motivos de soberanía nacional y porque el Gobierno de la nación debía responsabilizarse del resultado. Pero recibió ayuda exterior por diversos motivos: de Francia, por Betancourt; de Estados Unidos, por salvar la vida de sus agentes, y de Israel, por mantener las buenas relaciones bilaterales con Colombia y con EE. UU.

Sentado en un restaurante de las afueras de Tel Aviv, una fuente de la inteligencia israelí explica a La Vanguardia que cualquier operación de su especialidad tiene siempre cuatro parámetros: "Tiempo, observación, paciencia y dinero". Es evidente que una actuación de este tipo sólo puede llevarse a cabo por gobiernos: ningún particular tiene los medios necesarios para ello, y no es cosa de dos aventureros se encuentran en un bar y deciden ir a liberar rehenes. A pesar de que al principio las empresas de seguridad privadas pusieron su granito de arena, llegó un momento en que todo tuvo que oficializarse. En el caso de Israel, mediante la autorización del órgano del Ministerio de Defensa que canaliza las relaciones en materia militar del país en el extranjero. En el caso concreto de la operación Jaque se combinaron los esfuerzos de agentes sobre el terreno con la guerra electrónica: aviones espía sin piloto y satélites.

El agente israelí continúa: "La mejor fuente de información sobre alguien es él mismo. Nos faltaban conocimientos sobre las FARC, así que tuvimos que buscarlos en el grupo". Para ello se adiestró por separado a dos personas, que no se conocían, de tal suerte que si una era descubierta, quedaría la otra. Ambos fueron preparados para infiltrarse en el grupo guerrillero, objetivo que lograron.

Una vez los grupos de inteligencia dispusieron de datos fiables, empezaron a usar el canal a la inversa: facilitando información falsa a las FARC, creando una realidad que encajaba perfectamente con el entorno del grupo guerrillero, pero que no era real, de forma que los servicios secretos acabaron controlando lo que sabían o no debían saber o debían creer los guerrilleros. Una trama completa de información y desinformación a la que se unía el estudio de los integrantes del grupo, el conocimiento de sus deseos y sus puntos débiles, de forma que se consiguieron deserciones y algún que otro soborno. Paralelamente, los servicios secretos israelíes y estadounidense llevaban a cabo tácticas de guerra electrónica contra las FARC: aviones espía sin piloto recorrían las zonas selváticas señaladas por los infiltrados remitiendo imágenes por satélite a los analistas, en busca de los campamentos donde podrían estar los rehenes.

A los especialistas israelíes correspondía extraer conclusiones a partir de las informaciones facilitadas por los agentes y confrontarlas con los datos suministrados por la guerra electrónica. De esta forma, cuatro meses antes de la operación Jaque, se vio la oportunidad de proceder a la liberación.

En parte por los mensajes falsos facilitados a las FARC, y también por una afortunada casualidad: los guerrilleros tenían en el mismo campamento a Ingrid Betancourt, a los agentes estadounidenses y a miembros del ejército y la policía colombiana, con lo que con una sola acción se asestaba un duro golpe a las FARC. En ese momento, todo el operativo quedó en manos colombianas. El último mensaje fue una orden falsa a los carceleros. Después, los aviones espía interrumpieron todas las comunicaciones de los guerrilleros, que cumplieron el postrer mandato que creían provenía de sus jefes.

El final ya es conocido.

El general Meir Amit sentó las bases de las operaciones de inteligencia en Israel
"Necesito un Mig-21 que está en Iraq"

El general está hoy retirado y es uno de los supervivientes de la creación del Estado de Israel.

En el estudio de la casa de Tel Aviv del general retirado Meir Amit, director del Mosad entre 1963 y 1968, pueden contemplarse las fotos que resumen su vida: reuniones con dignatarios extranjeros, junto a Moshe Dayan durante la guerra de los Seis Días... y la de un Mig-21 sobrevolando Israel. Fue una de las operaciones de espionaje más destacadas realizadas por su equipo y el paradigma de cómo se planifica la inteligencia; una fórmula que se ha perpetuado desde entonces hasta hoy.

Meir Amit es una leyenda en Israel. Nacido en 1921 en Palestina durante el mandato británico, ha residido toda su vida allí, excepto el periodo en que cursó estudios en Estados Unidos. Es uno de los pocos líderes de la creación del Estado de Israel que aún viven y uno de los hombres trascendentes en la planificación de la inteligencia del país. Dejó tal impronta que los actuales responsables de esta área son, de alguna forma, herederos de sus enseñanzas.

Lo son, por ejemplo, varios de los que han colaborado en la liberación de Ingrid Betancourt y los tres agentes de Estados Unidos, siguiendo las pautas que son la impronta del Mosad: la minimización de riesgos, el análisis exhaustivo de toda la información que llega mediante equipos interdisciplinares, en los que participan desde psicólogos hasta lingüistas, desde criminólogos hasta grafólogos, manejo de la información y la desinformación y búsqueda de los puntos débiles de los objetivos. No en vano, a uno de los centros neurálgicos del servicio secreto israelí se le llama Beith Midrash, que en hebreo quiere decir casa de los estudios.Tal como definió un agente, "el Mosad juega al ajedrez, nunca al póquer".

Hoy en día Amit está retirado y vive austeramente un apartamento en Tel Aviv. De sus equipos partieron algunas de las operaciones de espionaje más emblemáticas, como el robo de un Mig-21 en Iraq.

Todo empezó casi por casualidad

Un día, a principios de la década de los sesenta del pasado siglo, Amit estaba comiendo con u amigo Ezer Weizmann, jefe de la Fuerza Aérea de Israel. Y este le dijo: "necesito un Mig-21". Se trataba de un avión de combate ruso de avanzada tecnología, con innovaciones desconocidos para los países occidentales y para Israel. En aquellos tiempos, Iraq contaba con varios de estos aparatos.

Amit comenzó a estudiar la situación. Envió a agentes que le informaron de la situación en Iraq, de las necesidades de los militares de ese país y de sus debilidades, y encontraron a un piloto que presentaba una situación peculiar: era cristiano, hecho que le restaba posibilidades de ascender, y además había sido destinado a las operaciones de bombardeo de los kurdos, algo que le desagradaba. De modo que los israelíes le plantearon la pregunta: "¿Qué quieres?".

El piloto quería dejar Iraq, instalarse en Estados Unidos y que su familia le acompañara en su nueva vida. El Mosad sacó a los suyos de Iraq y los llevó a Estados Unidos. Así que él, un día, se subió a su aparato y en lugar de dirigirse hacia la zona kurda enfiló hacia Israel, donde fue escoltado por cazas hasta una base militar. Así, la fuerza aérea israelí, y por ende también las naciones occidentales, conocieron los pormenores del Mig-21. Era 1966 y al año siguiente los aviones israelíes arrasaron las fuerzas aéreas enemigas durante la guerra de los Seis Días.

El piloto iraquí y su familia fueron llevados a Estados Unidos, donde regentaron una estación de servicio. El Mig-21 continúa expuesto en una base militar israelí, donde se le ha atribuido un número que, viniendo de los servicios secretos, no está exento de sentido del humor: es el 007.

¿Por qué no en Gaza?
¿Por qué el Mosad puede colaborar en liberar a Ingrid Betancourt y no ha podido rescatar a sus soldados en Gaza? Un miembro de la inteligencia israelí contesta: por los riesgos. Todos los implicados en la liberación de los rehenes en Colombia tenían una cosa clara: evitar la violencia y no disparar ni un solo tiro, como así fue. En la franja de Gaza, ir a buscar a los militares implicaría un baño de sangre.

Para minimizar los daños en las operaciones, el Mosad cuenta con equipos multidisciplinares que analizan todo lo relativo al particular. Elaboran perfiles psicológicos de todo lo que pueden considerar interesante, incluso de los periodistas que cubren las informaciones, y estudian desde los aspectos más relevantes hasta los detalles más nimios o corrientes, como la lingüística o las aficiones personales.
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Saludos,
http://www.lavanguardia.es/lv24h/20080720/53504437192.html